Hace dos miércoles atrás, con los recuerdos del "hat trick" de Kylian Mbappé logrado en espacio de apenas 39 minutos aún bailando en mi mente, comencé a analizar la interrogante sobre Erling Braut Haaland y sugerí en Twitter que sería "agradable" si este dúo terminara desarrollando una especie de reedición del duopolio ostentado por Cristiano Ronaldo y Lionel Messi que durara los próximos 15 años. Aparte del usual ruido sinsentido que atrae cualquier mención hecha del segundo dueto mencionado ("No es una rivalidad verdadera porque Cristiano/Messi es mucho mejor que Cristiano/Messi") muchos de ellos asomaron la siguiente (y muy legítima) interrogante.

"Mbappé tiene aproximadamente 200 apariciones en equipos de mayores, lo cual prácticamente triplica las apariciones de Haaland. El primero cuenta con tres temporadas completas de la Ligue 1 en su haber, mientras que Haaland ha jugado, hasta ahora, en Noruega y Austria. Tiene 33 reconocimientos como figura del partido y ha ganado una Copa del Mundo, siendo protagonista de su selección. Haaland solo ha jugado en dos ocasiones vistiendo la camiseta de Noruega. Mbappé es 20 meses mayor, entonces, ciertamente Haaland puede alcanzarle, pero ¿por qué sugerir incluso que ambos pertenecen al mismo nivel?"

Quizás uno de los motivos es porque el propio Haaland ha despertado la inquietud.

En enero pasado, Haaland fue entrevistado por el diario noruego Verdens Gang con respecto a su desarrollo como jugador. "Quizás ha sido bastante veloz si me comparan con un joven noruego de 18 años que juega en cuarta división, pero no es el caso si me comparan con Mbappé... entonces, sería bastante lento", expresó.

Deténganse a pensarlo por un instante. ¿Qué clase de jovencito a esa edad, que acaba de ser objeto de un pase al Salzburgo (no el Real Madrid sino el Salzburgo, quien, a pesar de todo el alboroto publicitario que pueda armar su patrocinador sigue siendo un hermanito menor en el Imperio Taurino) es capaz de compararse con Mbappé, campeón mundial y el segundo jugador más costoso en la historia del universo? Esta es la clase de cosas que diría un Zlatan Ibrahimovic. (Tampoco es coincidencia que Haaland no tiene reparos en compararse con el Gigante Sueco: "Es un paisano escandinavo, alguien tendrá que asumir su lugar un día de estos"). O con Muhammad Ali. O con Kid Rock: "Me dicen arrogante y les contesto '¿¡Qué!?' ¡No es alardear si tienes con qué sustentar lo que dices!

¿Acaso lo ha sustentado? Y, ¿son estos dos la próxima versión de Messi vs. Cristiano Ronaldo?

Haaland hizo cinco apariciones (cuatro como suplente) con el Salzburgo en la temporada pasada, mientras se adaptaba a una cultura totalmente nueva, convirtiendo un gol. Sumó 11 tantos en cinco partidos para la selección sub-20 de Noruega, aunque nueve de ellos se anotaron en un mismo compromiso, cuando su selección se impuso 12-0 a Honduras. (A pesar de ello, esto dice algo: ¿qué clase de jugador sigue buscando el partido luego de que éste cayó en la irrelevancia? O un fanfarrón de primera clase o un atacante que se encuentra particularmente obsesionado con anotar goles)

Lo cual nos trae a la presente temporada. Haaland ha convertido 20 goles en 13 apariciones en todas las competencias, incluyendo seis en jornadas de Champions League, donde es actualmente el principal goleador. Aquí es donde hace su aparición la pandilla de escépticos ("Sólo ha jugado en Noruega y Austria"). Muy bien, tienen razón. Sadio Mané solo había jugado en Austria antes de incursionar en la Premier League y le ha ido bien.

Siendo más concretos: esos seis goles en Champions tienen mucho peso: fueron convertidos contra el Genk, Napoli y Liverpool. (Sufrió de gripe en Anfield y solo pudo jugar un tiempo). O, desde una perspectiva distinta, ha convertido tres goles en tres mitades distintas de partidos de fútbol contra Kalidou Koulibaly y Virgil Van Dijk.

¿Les parecen argumentos sólidos?

¿Dónde estaba Mbappé a esta edad, a tres meses de cumplir 19 años? De hecho, estaba bastante adelantado. El francés había anotado 42 goles en 92 apariciones en primera división con el AS Mónaco y el París Saint-Germain. Fue líder de la selección francesa en el campeonato europeo sub-19 y anotó seis goles en la Champions League. Dicho lo anterior, vale la pena recordar que las estadísticas solo son una parte de la historia. A esa misma edad, Cristiano había convertido la totalidad de seis goles con el Sporting y el Manchester United... para sumar después otros 600. Lionel Messi había anotado 12 con el Barcelona a esa edad. También terminaría anotando muchos goles más.

No existen dudas de que Mbappé se encuentra mucho más adelantado que Haaland a esta etapa de su vida; no obstante, se siguen preparando para ser objeto de esa comparación cabeza a cabeza. En cambio, todos podemos hablar de jovencitos prolíficos que no fueron capaces de sostener el mismo nivel de excelencia durante la totalidad de sus carreras: piensen en Michael Owen o Raúl, excelentes futbolistas quienes, por motivos diferentes y en ambientes distintos, desaceleraron su nivel y nunca lograron alcanzar niveles productivos similares a Messi/Ronaldo mucho más allá de sus 30 años. (Ya que hablamos de eso, quizás Mbappé tampoco lo haga: la mayor parte de su historia se encuentra aún por escribir).

La prueba a simple vista también es importante y nos dice que Haaland es un centrodelantero de excesiva contextura que es fuerte como un buey, aunque cuenta con técnica apropiada y ostenta un sentido altamente refinado de espacio y movimiento. Esto último es importante dentro de un equipo como el Salzburgo, con su presión obsesiva, aunque también es relevante porque nos dice que este es un joven que ha pasado largo tiempo pensando en este deporte. El Zlatan adolescente, cuando jugaba con el Ajax, era indudablemente un jugador mucho más talentoso, pero también se trataba de un individualista que complacía sus ganas de ir por la libre. El Haaland adolescente, cuando jugaba con el Salzburgo, está sumamente consciente de su rol dentro de la banda y cómo el jugar en armonía hace de sus solos aún mejor. Agreguen su obsesivo régimen de entrenamiento, hambre de juego y personalidad y todas las bases están presentes.

Solo podemos analizar lo que hemos visto hasta ahora. Haaland parece ser un talento especial, aunque ese también fue el caso de muchos otros jóvenes atacantes que surgieron antes de él. Solo ahora, en retrospección, podemos analizar las fallas que ocasionaron que estos no hayan llegado lejos. Usualmente, se trata de uno o más de los siguientes factores: carácter débil, dependencia excesiva en las aptitudes atléticas, temas personales extra-cancha, falta de desarrollo técnico y táctico progresivos y, por supuesto, las lesiones. Esa es la parte mala. La parte no escrita. Lo que podría venir después. Haaland, por decirlo de alguna forma, nació en cuna de oro: de hecho, con toda una especie de privilegios. Tiene las herramientas para controlar su futuro, pero hasta cierto punto.

En ese sentido, hablamos de un chico de 19 años quien se pregunta lo que le depararán las próximas dos décadas. Sin importar lo brillante que pueda verse el futuro, lo fuerte de su personalidad y ética de trabajo, la forma impresionante en la cual su creador lo forjó, parece ser una flecha que vuela desde el arco. La mira fue apuntada con precisión y la punta de la flecha se ve derecha y con fortaleza, pero hay tantas cosas que podrían desviar su trayecto. Ese podría ser el mismo caso de Mbappé, obviamente.

Por eso, disfrutémoslos mientras dure... y bien podría durar hasta que ambos cuelguen sus botines por última vez.

 

ESPN