Una nueva revelación sobre el caso de los agentes estadounidenses de la CIA fallecidos en Chihuahua ha encendido las alarmas, pues las investigaciones citadas por La Jornada señalan que uno de los agentes de la CIA que murió en un accidente en la Sierra Tarahumara portaba un rifle calibre .223 que originalmente estaba asignado a una agente de la Policía de Investigación del estado.

De acuerdo con testimonios recabados dentro de la propia corporación, el arma fue solicitada por Manuel Genaro Méndez Montes, escolta del entonces director de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), Pedro Román Oseguera Cervantes.

Ambos funcionarios también perdieron la vida junto con los dos agentes estadounidenses de la CIA en el percance ocurrido en abril pasado en Chihuahua; ahora revelan que el arma que portaba el agente de la CIA ha desaparecido.

El rifle habría sido sustituido para borrar evidencias

La versión más delicada del caso apunta a que el rifle resultó destruido cuando la camioneta en la que viajaban cayó a un barranco; sin embargo, mandos de la corporación sostienen que, presuntamente, el arma fue reemplazada por otra con el fin de ocultar evidencias relacionadas con el incidente.

Según estos señalamientos, los restos del rifle original del agente de la CIA desaparecieron y a la policía estatal de Chihuahua a la que estaba asignado se le entregó una nueva arma.

El hallazgo añade un nuevo elemento a la controversia por la presencia de agentes de la CIA en operaciones realizadas en Chihuahua, un caso que ya provocó investigaciones federales, cuestionamientos sobre posibles violaciones a la Ley de Seguridad Nacional y una crisis política en la entidad.

Autoridades federales continúan indagando quién autorizó la participación de los agentesextranjeros y qué ocurrió realmente con el armamento involucrado en el accidente en Chihuahua.