Gracias a la obtención de un permiso humanitario, Brenda Quevedo pudo salir de su departamento donde permanece bajo la figura de prisión domiciliaria, para visitar a su padre enfermo.
Fue durante la tarde del viernes 17 de julio cuando la mujer que fue acusada por el secuestro de Hugo Alberto Wallace, salió de su domicilio para ver a su padre hospitalizado.
Cabe destacar que hasta el momento, Brenda Quevedo Cruz acumula 21 años sin sentencia, a pesar de que la fase de investigaciones por el caso terminó desde el 2014.

Brenda Quevedo obtuvo permiso humanitario para visitar a su padre hospitalizado
Por primera ocasión desde el 24 de junio de 2024, Brenda Quevedo salió de su departamento donde permanece en prisión domiciliaria, para visitar a su padre enfermo en el hospital
De acuerdo con lo indicado en los reportes, Brenda Quevedo recibió un permiso humanitario para que vea a su padre que se encuentra hospitalizado tras sufrir un accidente cerebrovascular por el que está intubado.
Ante ello, la mujer de 45 años salió de su domicilio custodiada bajo un fuerte operativo de la Guardia Nacional que la acompaño hasta el hospital del ISSSTE que se ubica en la ciudad de Toluca, Estado de México.

Ante la situación del padre de Brenda Quevedo, su defensa legal tramitó un amparo para un permiso humanitario que se emitió la mañana del 17 de julio, pero en el documento se colocó mal la fecha.
Debido a ello, el traslado hacia el hospital e incluso el despliegue de la Guardia Nacional, se retrasó 5 horas hasta que se emitió el nuevo documento con la fecha correcta.
Brenda Quevedo lleva 21 años sin sentencia por caso Wallace
Brenda Quevedo acumula 21 años sin sentencia, acusada por el secuestro y homicidio de Hugo Wallace en 2005, por el cual permanece bajo prisión domiciliaria desde junio de 2024.
Con esos 21 años sin recibir sentencia, Brenda Quevedo ostenta el poco honroso récord como la mujer en México que más tiempo ha permanecido privada de la libertad sin resolución judicial definitiva.
Fue detenida en Estados Unidos en 2007 y extraditada en 2009, tras lo cual pasó más de 15 años en penales federales, donde fue víctima de torturas por las cuales denunció secuelas.
A pesar de que en el año 2014 se cerró la etapa de investigaciones del caso, Brenda Quevedo sigue procesada sin que de haya emitido resolución definitiva en tribunales mexicanos.
Por el caso, organismos internacionales como la ONU y la CNDH han señalado irregularidades y acusan que la detención fue arbitraria, por lo que han exigido garantías de derechos humanos.