Marco Sangalli (34) sonríe en sus primeros pasos en Zaragoza. Tras cerrar el círculo con el ascenso del Racing de Santander, encontró el siguiente reto de su carrera en el equipo aragonés. “No vengo a Primera RFEF, vengo al Real Zaragoza”, dijo entonces. Solo han hecho falta tres partidos para entender que es una llave maestra en este grupo, un secreto en el modelo de Ibai Gómez. Sangalli parte del lateral, pero es un jugador total. En esta entrevista con Mundo Deportivo descubre también otro detalle: Marco es mucho más que un futbolista.
¿Cómo ha vivido estos tres triunfos seguidos?
Estamos contentos, lograr la tercera victoria consecutiva y la segunda en casa es un paso bonito. Se respiró un gran ambiente en el Ibercaja Estadio y percibimos que la ilusión está creciendo entre la gente. Sé que este club viene de años muy malos y que es una palabra que cuesta pronunciar, pero estas son las circunstancias que nos ha tocado vivir. Ojalá podamos convertir las victorias en un hábito. Es el único camino para ilusionarse y lograr el objetivo.
Los cuatro partidos responden a un mismo plan, a una propuesta muy concreta de juego…
Además de las tres victorias es importante destacar la forma en la que se han conseguido. Creo que hemos hecho las cosas de la manera correcta. Si además de ganar, eres capaz de convencer, es más sencillo repetir las victorias.
¿Qué valor tiene la idea?
La idea puede serlo todo. Creo más en la forma de hacer las cosas que en el propio objetivo. El fútbol es un mundo que se explica en el corto plazo, a través de los resultados semanales, pero yo creo mucho en los procesos. Y el proceso que se está intentando labrar aquí me parece muy interesante. Me interesa mucho el ‘cómo’. Cómo consigues las cosas y cómo las trabajas.
A pesar de tener 34 años, sigo teniendo espíritu joven: me gusta aprender y mejorar como futbolista y como persona
En el plano personal, ha caído de pie. Desprende una sensación muy valiosa: está disfrutando del juego.
Sí. Además vengo de un proyecto como el del Racing de Santander, en el que he disfrutado muchísimo de lo conseguido y de la forma en la que se ha logrado. Soy una persona a la que le gusta mucho el fútbol y siempre me han interesado todos los matices. El hecho de que Ibai Gómez haya venido a Zaragoza también ha sido muy importante para mí. A pesar de tener 34 años, sigo teniendo espíritu joven: me gusta aprender y mejorar como futbolista y como persona. La manera que tiene Ibai de ver el fútbol nos va a enriquecer y va a permitir que nos lo pasemos bien mientras tanto.
Ibai Gómez ha elogiado tu lectura de los partidos y da la sensación de que eres un testigo directo de sus órdenes ¿Cómo es su relación con él?
Es una relación muy natural. Los dos somos gente a la que le gusta analizar el juego, saber por qué pasan las cosas. Quizá por mi carácter puede parecer que tengo algo más de protagonismo en el campo, pero en este grupo hay muchos jugadores con peso, que ven el fútbol de la misma manera que él. Creo que va a haber mucha gente que va a mejorar por la forma que tenemos de entrenar. Y eso es algo en lo que siempre me ha gustado fijarme: cómo un entrenador puede hacer progresar a sus jugadores.
Terrazas decía que era más importante que un jugador fuera multifuncional que polivalente. Un futbolista polivalente puede jugar en diferentes posiciones pero hacerlo mal en todas ellas
Un buen entrenador le enseña nuevas facetas a sus futbolistas…
Además de José Alberto o Cuco Ziganda, uno de los técnicos que más me han marcado fue Carlos Terrazas, un entrenador mítico con el que coincidí en el Mirandés. Tenía una edad más avanzada de la que es habitual en los banquillos, pero reflexionaba mucho acerca de la táctica y era bastante innovador en sus ideas. Decía que era más importante que un jugador fuera multifuncional que polivalente. Un futbolista polivalente puede jugar en diferentes posiciones pero hacerlo mal en todas ellas. Sin embargo, un jugador multifuncional puede actuar dentro de la misma posición y tener múltiples registros.
¿Qué pide Ibai Gómez? ¿De qué juega Marco Sangalli?
Creo que el equipo tiene mucha riqueza táctica. El cuerpo técnico estudia cada partido, mide a los rivales y evalúa cómo se puede jugar dentro de un mismo modelo. Por eso hay tramos en los que puedo hacer salida de tres, estar más bajo y momentos en los que puedo buscar la profundidad y situaciones de pase, organización o uno contra uno. Si comprendes el juego, es más fácil desempeñar varias funciones desde el mismo puesto.
¿El fútbol se sufre más de lo que se puede disfrutar?
Yo sufro mucho, la verdad. Y eso que en los últimos años he vivido cosas muy bonitas. He aprendido a disfrutar sufriendo.
¿Qué hace un jugador como usted en una categoría como esta?
El fútbol está lleno de circunstancias. Este verano me tocó vivir una situación anómala, estuve esperando hasta el final una opción que no se dio. Pero también es verdad que en mi carrera he estado en clubes históricos de España y que tenía muchas ganas de jugar en el Real Zaragoza. He disfrutado toda mi trayectoria. Tanto en históricos como la Real Sociedad, el Alavés, Oviedo y Racing, como en otros que podían ser más humildes pero que tenían un encanto propio, como Alcorcón y Mirandés. El proyecto del Real Zaragoza me encajó por la idea de su entrenador y el empeño que mostró la dirección deportiva, que creyó e insistió mucho en mí. Cuando me retire, ahora podré decir que he jugado en el Real Zaragoza. Como antes dije que jugué en el Racing, el Oviedo, la Real Sociedad, el Alavés, el Mirandés o el Alcorcón…
Me encanta el fútbol de siempre, los equipos históricos, las gradas. Me gusta que los aficionados sean del equipo de su ciudad, que puedan ir cada semana a sus estadios, que viajen con sus clubes.
¿Qué valor tiene para usted el fútbol original?
Me encanta. Me encanta el fútbol de siempre, los equipos históricos, las gradas. Me gusta que los aficionados sean del equipo de su ciudad, que puedan ir cada semana a sus estadios, que viajen con sus clubes. Creo que es bonito y que nos enriquece como cultura. Y eso no está reñido con los avances tecnológicos o los datos en el juego. A cualquiera que le interese este deporte sabe que el fútbol ha evolucionado a nivel táctico y técnico. Y eso es bueno para el fútbol. Pero a nivel de cultura, de aficiones, de la esencia de este deporte, sigo siendo un enamorado del fútbol de antes.
¿Ese gusto hace que se entienda mejor su llegada al Zaragoza?
Exacto. Ojalá cuando esté La Nueva Romareda se conserve esa esencia del fútbol auténtico, con esas redes tan peculiares que siempre tuvo. Creo que era algo muy bonito y me gustaría poder disfrutarlo.
Ha logrado ser muy querido en los equipos en los que has estado, ¿qué es lo que tiene que le ha hecho ser ídolo de tantos?
No lo sé. Nunca he buscado ser ídolo, pero es verdad que siempre he tenido el cariño del público. Soy una persona bastante sencilla, que le pone mucha pasión a todo lo que hace, desde el primer entrenamiento hasta el partido del fin de semana. Siempre he sido honesto en el esfuerzo. De esa manera, te pueden salir o no las cosas, pero si vas muchas veces e insistes, tienes más probabilidad de que todo funcione. He tenido una intención por encima de todas: ser buen compañero y buena persona.
Somos el Real Zaragoza, pero competimos contra otros buenos equipos y tenemos que ser humildes en el día a día para poder ganar más que el resto
Viene de un ascenso a Primera División en el Racing de Santander y el Real Zaragoza busca el suyo ¿Hay alguna receta para lograrlo?
Lo que pensaría como club, grupo y afición es en ser humildes. También cuando ganas tres partidos seguidos. Es algo que repetí mucho en Santander, a nivel de vestuario. Es vital ser humildes como personas, como profesionales. Ser solidarios con el compañero, ser humildes para pensar más en el de al lado que en ti mismo. Somos el Real Zaragoza, pero competimos contra otros buenos equipos y tenemos que ser humildes en el día a día para poder ganar más que el resto. Si tuviera que elegir una palabra que enfocar hacia el ascenso sería esa: humildad.
¿El de la primera mitad ante el Cartagena es el equipo que quiere ser este Zaragoza?
Sí, creo que la propuesta es la que tenemos que seguir. Es un modelo atractivo, que con el tiempo puede mejorar. Parte de la plantilla ha llegado tarde y creo que tenemos mucho margen de progresión. Nos faltan algunos automatismos y llegaremos a entender mejor cómo piensa el compañero de lo que lo hacemos ahora. Pero en lo esencial queremos ser ese equipo que vimos el domingo: protagonista con balón, reactivo ante la pérdida. Me parece que la gente se sintió identificada con este grupo y ojalá a final de temporada la afición pueda estar orgullosa de lo que el equipo ha transmitido.
En el equipo hay una mezcla generacional interesante, ¿cuál tiene que ser el secreto de esta plantilla?
Creo que tenemos muy buen grupo. Aunamos juventud, veteranía, gente intermedia, referencias de aquí, piezas de fuera. Entiendo que los que son de Zaragoza pueden sentir el peso de los últimos años de una forma especial. Ojalá puedan sentir que son capaces de lograr cosas importantes en el equipo de su tierra. Creo que el resurgir del club tiene que ir de la mano de gente de la casa, como una seña de identidad. Ojalá este paso atrás que ha dado el Zaragoza sirva también para que en el futuro pueda haber una base de canteranos que crezcan con el equipo.
En su vida, hay un ejemplo cultural como el de Zubieta…
Sí, la Real Sociedad logró volver a la élite con un porcentaje muy amplio de canteranos. Subieron a Primera División y tres años después estaban jugando la Champions. Es un caso excepcional porque era una generación brutal, pero te demuestra que confiar en el talento de la casa suele dar resultados. Ojalá los que hemos llegado desde fuera podamos ayudar para que el proceso de los canteranos sea más sencillo y puedan progresar como futbolistas.
Ander Herrera es espectacular, está súper atento a todos los detalles. Tiene unas ganas increíbles, una disposición brutal
En ese grupo está Ander Herrera, ¿cómo es compartir vestuario con él?
Ander es espectacular, está súper atento a todos los detalles. Lo que pasa con los vestuarios de fútbol es que a veces desde fuera se mitifica todo. Ander ha vivido muchísimo en su carrera pero lo que más me gusta de él es que tiene unas ganas increíbles, una disposición brutal. Está siempre concentrado y enfocado en ayudar. Como futbolista es muy inteligente y a partir de su técnica individual es fácil entender los equipos en los que ha estado. Ander ve el juego muy rápido, tiene una lectura total de lo que pasa.
En muy poco tiempo, también ha trazado una sociedad muy especial con Jaume Jardí…
Sí. Y habré compartido diez entrenamientos con él. Siempre piensas que si las cosas han salido así en tan poco tiempo, todo va a mejorar pronto. Al final en tres o cuatro entrenamientos puedes generar una sinergia con cierta facilidad. Sobre todo con jugadores que ven el fútbol de la misma manera. Poco a poco, vas hablando, te vas entendiendo mejor, resuelves situaciones del juego. Me sucedió también con Cuenca cuando salió ante el Cartagena y me gustó mucho cómo jugó. Creo que en la temporada vamos a necesitar muchos futbolistas, que todos se sumen a la causa.
Es muy poco margen, pero ¿quién es el compañero que más le ha impresionado?
A Peter Ademo no lo había visto prácticamente hasta que tuve que jugar con él en Torremolinos. Antes él había estado enfermo. Son situaciones que se dan en el fútbol: llegas y a los dos días conoces en el campo a un nuevo compañero. A nivel de juego, Ademo me ha sorprendido mucho y creo que hizo un gran partido el pasado domingo.
¿Qué importancia tiene la afición del Real Zaragoza hacia el ascenso?
Es vital. Pedirle algo a una afición que se ha llevado tantos palos es complicado. Lo único que espero es que al final de temporada pueda sentirse representada con lo que el grupo ha conseguido. Es algo que viví en Santander: la grada se sintió muy reflejada en el equipo y su proceso. Ojalá pueda pasar lo mismo con la afición del Real Zaragoza, que pueda estar orgullosa de cómo se ha comportado esta plantilla.
¿Será entrenador?
Ojalá. Me estoy formando para ello.
¿Qué le pide al fútbol?
No pido mucho, porque me sigue encantando. Quiero seguir disfrutando de cada día. Me gustaría aprovechar cualquier detalle, apreciar las pequeñas cosas: el vestuario, los viajes con el equipo, las victorias en casa… Y sería bonito vivir algo importante en Zaragoza.