La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, ha asestado un golpe duro en su cruzada migratoria. Su Gobierno ha aprobado este jueves un decreto que limitará, a partir del curso escolar 2027-2028, el número de alumnos extranjeros en las aulas con poco dominio del italiano al 30%. Además, estas nuevas normas incluyen la prohibición de las alumnas de cubrirse completamente el rostro, vetando así el burka y el niqab.
Según el proyecto del decreto, este límite de alumnos extranjeros incluye a niños que no tengan la nacionalidad italiana y no hayan nacido en Italia o que hayan asistido a menos de dos años de educación infantil en el país. Respecto a la prohibición del burka, atuendo que la coalición del Gobierno define como un símbolo de la “opresión islamista”, se establece una multa de hasta 1.000 euros para las estudiantes que entren en los centros educativos con el rostro cubierto.
Tras la aprobación del decreto en el Consejo de Ministros, la líder de Hermanos de Italia ha publicado a través de su perfil de X un mensaje en el que celebra esta nueva normativa: “Son medidas de sentido común, que no dividen a las personas, sino que ayudan a fomentar una integración real”.
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Para la oposición y los detractores del Gobierno, este reglamento funciona como una manera de contrarrestar el ascenso de un nuevo partido de ultraderecha en el país, Futuro Nacional, que ya roza el 8% de la intención de voto según las encuestas. Su líder es el exgeneral del Ejército Roberto Vannacci, y mantiene una postura muy dura contra la inmigración, defendiendo medidas como la deportación de extranjeros.
Esta disposición viene de la mano de otro decreto de 2023 que sancionaba con hasta dos años de cárcel a los padres que no escolarizasen a sus hijos: “No aceptamos que uno pueda decir que no manda a la hija a escuela porque no le dejan entrar sin niqab. Si pasa esto, le esperan dos años de cárcel”, ha avisado el ministro de Educación, Giuseppe Valditara.
El Congreso rechaza la propuesta de Vox, apoyada por el PP, para prohibir el burka y Junts presenta su propia ley
Cursos de italiano para los padres
El texto también obliga a los padres de estudiantes a seguir cursos lingüísticos en caso de ellos tampoco hablen italiano. Por otro lado, el decreto obliga a las escuelas a avisar a los Servicio Sociales cuando un estudiante extranjero manifieste “graves problemas de inserción y déficit lingüístico”. Una vez dado el aviso, los Servicios ofrecerán un proceso de aprendizaje lingüístico “gratuito” para toda la familia.
Valditara ha detallado la metodología que permitirá cumplir este nuevo límite del 30%. Según el ministro, los padres de los alumnos que no dominen el idioma nacional indicarán durante el proceso de matriculación las cuatros escuelas que más les interesen. El alumno sería aceptado en el centro educativo donde no se rebase el límite.
La Asociación Nacional de Directores de escuela (ANP) cree que, aunque “el objetivo esté bien fundamentado y sea loable”, es muy “complejo” llevarlo a la práctica.
El Gobierno de Meloni se convierte en el más longevo de la Italia moderna con 1.413 días consecutivos en el poder
Futuro Nacional, la amenaza de Meloni
Además de la Liga de Matteo Salvini y los Hermanos de Italia de Meloni, ha aparecido una nueva pieza en el tablero de la extrema derecha en Italia, con un discurso aún más duro. Con la aparición de Vannacci, el voto de la ultraderecha se fragmenta y desplaza los posicionamientos de sus rivales aún más a la derecha.
Durante su mítines, Futuro Nacional ha dado mucho valor a la importancia de modificar el modelo educativo. Además de defender la “remigración”, sostienen que la “contaminación” islámica en las aulas perjudica la identidad nacional.
En el próximo 2027, tendrán lugar las elecciones generales en el país. Aunque la legislatura expira en otoño, Meloni podría plantearse adelantarlas. Y la subida meteórica del exgeneral supone un vuelco total a la partida. La última encuesta de Youtrend para la cadena Sky TG24 refleja que Futuro Nacional ya habría superado a Salvini, con un 8% del voto frente al 7% de la Liga. Meloni rondaría el 27%, y su coalición derechista con Noi Moderati y La Liga alcanzaría el 40%, lo que no les garantizaría la gobernabilidad frente a la oposición de centroizquierda.
Una irrupción que podría poner en jaque al Gobierno más longevo de la Italia moderna.

