El Espanyol no atraviesa un momento propicio para enfrentarse a un calendario complicado, pero el que quiera ver el vaso medio lleno lo interpretará como una oportunidad de dar el golpe en la mesa que se necesita. Sea como fuere, el conjunto blanquiazul afrontará las próximas jornadas con solo dos puntos de margen sobre la zona de descenso y con un hándicap evidente: de los cuatro partidos que tiene por delante en octubre, tres serán lejos del RCDE Stadium. Se trata, sin duda, de un tramo exigente que pondrá a prueba al equipo, pero más todavía a un Manolo González en el que confía el vestuario pese a las dudas de parte de los aficionados.
Lo que está claro es que el cuadro perico necesita recuperar sensaciones. Las últimos partidos antes de este parón XL, tanto en cuanto a resultados como en lo que respecta a sensaciones, dejaron un sabor amargo. El equipo no acaba de encontrar la regularidad que le permita mirar hacia arriba con tranquilidad. Y eso, inevitablemente, alimenta el debate alrededor de la figura de Manolo González.
El calendario, desde luego, no se lo va a poner fácil. Este particular ‘Tourmalet blanquiazul’ arranca en La Rosaleda ante el Málaga, pasa por el RCDE Stadium, pero ante un rival de enjundia como el Alético de Madrid, y atraviesa otros dos fuertes repechos como El Sardinero, donde espera un Racing de Santander hambriento, y La Cerámica, con un Villarreal parece que revitalizado.
Ahora bien, tampoco conviene hacer saltar todas las alarmas. El Espanyol está solo dos puntos por encima de la zona del descenso, pero también queda muchísimo campeonato por delante. Y precisamente por eso este tramo puede entenderse más como una oportunidad que como una amenaza. Son cuatro partidos que no se antojan sencillos pero que pueden cambiar bastante la fotografía clasificatoria. Para mal, sí, pero también para bien. El problema está en que al aficionado, lastimado por vivir demasiado al límite en los últimos tiempos, le cuesta confiar en que pueda darse el escenario positivo. El tiempo dirá.

