Jon Ansotegi se mostró terriblemente enfadado en Ceuta tras la derrota de su equipo pero no con el arbitraje sufrido sino con la actitud de sus futbolistas, a los que señaló directamente dejando caer también la parte de culpa de los locales. Fue muy tajante. “La valoración es muy mala. Hemos venido a jugar a fútbol, lo teníamos muy claro, y ya desde el primer tiempo hemos empezado a entrar en provocaciones tontas, empezado a hacer cosas que no son fútbol y nosotros no podemos ser eso. Llevo poco entrenando pero para mí es el peor día, y no te hablo de lo futbolístico, sino de todo lo demás. Si el Ceuta tiene 12 técnicos que nos llaman o insultan nos tiene que dar igual, nosotros tenemos que jugar al fútbol. En eso somos buenos y es lo que tenemos que hacer. Tenemos que aprender ya que a lo que venimos es a jugar, no podemos dar la imagen que hemos dado de caer en provocaciones, de responder, de empujones y de chorradas, porque son chorradas. Si te llaman tonto le miras y sigues jugando a fútbol. Los rivales te ven, y el de la semana que viene te ve y seguramente vaya a empezar a empujarnos e insultarnos. No podemos caer en eso nosotros. Creo que el partido de hoy se entiende más por ahí que por lo futbolístico. Me voy muy fastidiado a casa por eso. Porque hoy no hemos jugado a fútbol, o nos han sacado o nos hemos salido nosotros de lo que teníamos que hacer. No puedo pasar y no puede volver a pasar. Intentaremos corregirlo”, dijo.
No quiso valorar la actuación arbitral, que perjudicó gravemente a los txuri urdin e insistió en su mensaje. “El árbitro viene a hacer su trabajo, lo hace lo mejor posible. Si le han parecido expulsiones, le han parecido expulsiones. Ante eso no tengo nada que decir. Repito, lo que nosotros no podemos hacer es que decisiones externas o insultos, provocaciones nos saquen del partido. Hoy nos ha pasado y espero que sea la última vez y no vuelva a ocurrir”, indicó.
Sobre lo sucedido en la zona de banquillos, no quiso dar detalles. “Cuando pasan estas cosas hay en los dos equipos jugadores y técnicos que tienen una forma de proceder, a mi entender, mala, por no decir otra cosa. Pero nosotros no podemos caer en provocaciones. Luego después del partido, a 180 revoluciones, con su entrenador caliente, alguno nuestro también, son cosas que pueden pasar pero que pasen después del partido. Mi trabajo es enseñar a chavales jugar a fútbol y sobre todo que lo importante es que jueguen a fútbol. Cuando venimos aquí o a cualquier otro sitio es lo que tenemos que hacer. Cuanto más nos alejemos de eso, más posibilidades tendremos de que nos expulsen a dos, de perder, o de hacer el ridículo que hemos hecho al final del partido encarándonos, respondiendo a chorradas. Lo que tenemos que aprender hoy es no darle ninguna opción al árbitro de que nos saque roja. Si pierdo el tiempo valorando al árbitro, pierdo tiempo de valorar y analizar lo mío”, añadió.
Además, fue preguntado por la situación de Ceuta y mandó un abrazo a la gente que sufre. “Como persona humana, viendo el sufrimiento de la gente, lo que te sale es mandarle un abrazo al que está sufriendo. Pero luego ese abrazo no soluciona nada, hay más gente que tiene que solucionarlo”, concluyó.

