La Unión Europea ha aprobado este jueves, con el único voto en contra de España y la abstención de Bélgica, al Reglamento de Retornos, que permitirá, entre otras cosas, crear en terceros países centros para migrantes que deban ser repatriados, agilizar las deportaciones y endurecer la política migratoria. Era el último trámite que faltaba para sacar adelante esta medida que ya contaba con la luz verde del Parlamento Europeo y de la Comisión, y que ha recibido el aval definitivo en un Consejo de ministros europeos de Interior celebrada en Luxemburgo.
El titular de Exteriores español, Fernando Grande-Marlaska, ha votado en contra siguiendo la línea marcada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, que duda de la compatibilidad de estos centros con el Derecho europeo e internacional. El resto de socios, a excepción de la abstención de Bélgica, ha respaldado la nueva norma. Los Veintisiete siguen así los pasos que dio en primer lugar el Gobierno de la primera ministra italiana, la ultraderechista Giorgia Meloni, con el traslado de inmigrantes a Albania, una medida que ha sido cuestionada por la Justicia italiana.
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