Al menos dos personas han fallecido este lunes y once han sido rescatadas tras el hundimiento de un barco granelero incendiado cerca de la plataforma petrolera rumana Pescarus en el mar Negro. El Gobierno de Rumanía ha confirmado este incidente, pero no ha precisado las causas, aunque medios de comunicación nacionales han apuntado que podría tratarse del impacto de un dron.
El Ministerio del Interior rumano ha informado en un comunicado de que está llevando a cabo “una compleja misión de rescate” de la tripulación del buque hundido en el mar Negro, donde once personas han sido rescatadas y dos han perdido la vida. Hay también un número indeterminado de heridos que han sido transportados en un helicóptero de la Inspección General de Aviación Civil. Colabora en estas tareas la Guardia Costera.
El aviso se recibió sobre las 11.00 hora local (10.00 hora peninsular), cuando el Centro Coordinador de Salvamento Marítimo de Constanza, en Rumanía, notificó a los guardacostas de que había un incendio a bordo de un buque mercante situado en la zona económica exclusiva de Rumanía, a unas 30 millas náuticas (unos 50 kilómetros) al sur de la ciudad de Sfântul Gheorghe. Inmediatamente se activó la operación de búsqueda y rescate de los tripulantes.
El barco habría salido de un puerto ucraniano
Según medios rumanos, el barco sería el Royad Mammadov, que habría sido alcanzado por un dron al sureste de Pescarus. De acuerdo con el sitio web de seguimiento de buques VesselFinder, el barco, construido en 2006, navegaba bajo bandera de San Cristóbal y Nieves, había zarpado del puerto de Izmail, en Ucrania, el 18 de septiembre, y se diría a Rávena (Italia), con una fecha estimada de llegada para el 12 de octubre. La prensa ha indicado que el navío era de propiedad turca.
El mar Negro se ha convertido en escenario de confrontación directa entre Ucrania y Rusia, donde llevan a cabo ataques con drones y contra infraestructuras portuarias que han afectado el comercio global de cereales y de petróleo.
En agosto pasado, Kiev lanzó un ataque masivo contra la ciudad rusa de Novorossíisk, donde se encuentra una de las principales bases de la Flota rusa del mar Negro, donde, según el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, alcanzaron defensas antiaéreas, los muelles y otras infraestructuras portuarias. El mandatario de Ucrania calificó el ataque de “único” por haber golpeado el que considera “el último bastión principal de la flota rusa del mar Negro”, situado a más de 300 kilómetros del frente.
