Un estudiante de secundaria de 15 años ha sufrido este lunes la amputación de una mano, durante una manifestación en la ciudad de Lens, al norte de Francia, tras recoger una granada de dispersión antidisturbios que le explotó al intentar relanzarla. El incidente se ha producido en medio de nuevas protestas en cientos de institutos del país, en la víspera de una jornada de movilización para exigir mayores recursos educativos.
Tras una semana de cierre de institutos marcada por fuertes tensiones en Francia, el Ejecutivo galo quiere que las clases se reanuden allí donde la seguridad lo permita, y ha fijado un calendario para atender parte de las reivindicaciones. Iniciado a mediados de septiembre en un instituto de Créteil, cerca de París, el movimiento de los estudiantes de secundaria, que reclaman sobre todo más medios humanos y económicos, se ha extendido a toda Francia y se ha radicalizado.
Fachadas incendiadas, profesores agredidos, violentos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad… De los 3.700 institutos del país, “entre 400 y 500” tuvieron que suspender las clases el viernes porque no se “cumplían” las condiciones de seguridad material o porque parte del personal “había sido directamente atacado”. “Probablemente habrá otros tantos el lunes, pero con una reanudación parcial de las clases”, indicó el domingo el ministro de Educación, Edouard Geffray.
Calendario para responder a las reivindicaciones
El primer ministro galo, Sébastien Lecornu, pidió el domingo por la noche que las clases se reanuden desde este lunes “en todos los lugares” donde las condiciones de seguridad lo permitan, en una “hoja de ruta” dirigida a varios de sus ministros que fija un calendario para responder a una parte de las reivindicaciones. El jefe del Gobierno exige, entre otras cosas, que en cada distrito educativo se ponga en marcha esta misma semana un “tratamiento prioritario de la sustitución de las bajas de larga duración y de las plazas vacantes”, con un primer balance previsto para el 16 de octubre.
Además, ha convocado para el martes una reunión con los presidentes regionales sobre la rehabilitación de los centros educativos y pide a sus ministros unas primeras propuestas de mejora de Parcoursup, la plataforma de acceso a la universidad, antes de que termine octubre.
Desde las primeras protestas, “78 trabajadores de la Educación Nacional han resultado heridos (…) y 24 centros han sido incendiados o destrozados”. Si se suman los daños en las viviendas oficiales, la factura alcanza probablemente “entre 20 y 30” millones de euros, ha detallado el ministro de Educación, Edouard Geffray.
