Han pasado 24 horas desde el espantoso desahucio de Maricarmen, una anciana de 87 años y en silla de ruedas, que se vio obligada a abandonar el hogar en el que ha residido 71 años y en los que no ha dejado de pagar el alquiler. Tras la compra de las viviendas por el fondo buitre, Urbagestión Desarrollo e Inversión S. L., exigieron a Maricarmen el pago de 2.650 euros mensuales, frente a los 500 euros al mes que pagaba de renta. Una subida de 2.150 euros, un 275% más.
Aunque el Sindicato de Inquilinas de Madrid consiguió convocar a unas 500 personas, que se concentraron frente a la vivienda la noche anterior para impedir el cuarto intento de desahucio, aun así terminó por ejecutarse, después de que la propiedad rechazara un nuevo aplazamiento.
Tras una mañana de tensión, indignación y tristeza en el barrio del Retiro, Maricarmen fue desahuciada, saliendo en camilla y a la fuerza del número 46 de Alcalde Sainz de Baranda. La ambulancia la trasladó al hospital Gregorio Marañón; ha sido en este centro madrileño donde la anciana ha tenido que ser ingresada y ha pasado la primera noche desalojada de su vivienda.
Según ha avanzado ‘El País’, Maricarmen permanecerá en el hospital madrileño durante “los próximos días porque el desalojo le ha provocado mucho estrés y ansiedad y todavía tienen que hacerle varias pruebas”. Los médicos le han diagnosticado “un cuadro de agotamiento producto de la ansiedad y el estrés por el desalojo”.
Mari Carmen residía en un piso en una de las zonas más cotizadas de Madrid, al lado del Parque de El Retiro, y con un precio medio de alquiler de entre 2.000 y 3.000 euros. Urbagestión llevaba años detrás de la casa de Maricarmen y, aunque a última hora del martes 22 de septiembre una donante se ofreció a pagar la renta que pedía el fondo buitre, también lo rechazaron.
Además, el Gobierno, incluso, pidió comprar la vivienda de Maricarmen. Por su parte, la empresa Urbagestión no quiso negociar e hizo caso omiso a todas las opciones que ofrecían todos aquellos que querían ayudar a la anciana.

