El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado este viernes que su homólogo chino, Xi Jinping, de visita en Washington, está de acuerdo con él en cambiar el nombre a la Inteligencia Artificial (IA) por el de Súper Inteligencia (SI), como mandatario estadounidense está empeñado en denominarla.
Así lo ha señalado Trump en un mensaje en su red social Truth, donde ha afirmado que durante la jornada del jueves tuvo con Xi “una reunión muy productiva” en la Casa Blanca. “Cosas tremendas van a pasar. Como casi todo el mundo, parece que a él le gustó la idea de cambiar el nombre, pobre e inexacto, de la Inteligencia Artificial a otro mucho más preciso e importante, SÚPER INTELIGENCIA. ¡Eso sería “SÚPER”! También todo el mundo pareció estar de acuerdo anoche”, ha escrito el inquilino de la Casa Blanca.
Trump anunció su intención de rebautizar la IA como súper inteligencia durante su intervención el martes ante la Asamblea General de Naciones Unidas, al considerar que la palabra “artificial” tiene una connotación negativa. “Hace que suene falsa, cuando no es falsa“, argumentó el mandatario estadounidense, quien agregó que a partir de ese momento todos los documentos oficiales de EE.UU., “y cabe de esperar los del resto del mundo”, empezará a usar el término “más preciso” de “súper” en contraposición con “artificial”, por lo que será “súper inteligencia”.
No es la primera vez que el mandatario estadounidense modifica los nombres de algo a su antojo, como ha hecho con el golfo de México o el Lago Ontario, a los que denomina “golfo de América” y “Lago de América” (hay que tener en cuenta que los estadounidenses llaman a su país América.
El Departamento de EE.UU. ha pedido usar el término SI
De hecho, el Departamento de Estado ya ha ordenadoa sus diplomáticos en las agencias internacionales que comiencen a usar la expresión “súper inteligencia” en vez de “inteligencia artificial” en todas las comunicaciones oficiales, según un email enviado el martes a los empleados por el subsecretario adjunto de Estado para la Oficina de Asuntos de las Organizaciones Internacionales, Michael Drager, al que tuvo acceso la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP). “Tras las declaraciones del presidente en la AG (Asamblea General) hoy, por favor cambien todas las referencias de ‘Inteligencia Artificial’ a ‘Súper Inteligencia’ en nuestros documentos y posturas. Estaremos usando ‘SI’ en todas las declaraciones, posicionamientos y elementos con la prensa de aquí en adelante”, indica el correo electrónico mandado el martes bajo el título “Cambio de nomenclatura de IA a SI“. Esa sección del Departamento de Estado tiene a su cargo todas las misiones diplomáticas ante todas las agencias multilaterales y de la ONU en el mundo. No se sabe si la cartera de Exteriores de EE.UU. ha dado la misma instrucción a todos sus departamentos.
El propio Trump habló de “súper inteligencia” en el discurso de bienvenida a Xi en la Casa Blanca, a la hora de delinear los temas que iban a abordar durante este viaje de casi tres días del líder chino a Washington. “Durante esta visita, hablaremos de cuestiones apremiantes sobre seguridad, tecnología y súper inteligencia. Las decisiones que tomemos en estas áreas hoy pueden promover la paz y la prosperidad en las próximas décadas”, auguró el mandatario estadounidense, en su alocución en la que alabó a Xi, con quien aseguró que tiene “una gran amistad de verdad”, lo que fue corroborado por su homólogo chino.
Durante su propia intervención en la mansión presidencial estadounidense, Xi no dio señales el jueves sobre si va a empezar a usar la expresión “súper inteligencia”. De hecho, utilizó en todo momento las palabras “inteligencia artificial”, una tecnología sobre la que ambos Estados compiten y sobre la que el presidente chino opinó que tanto su país como EE.UU. “tienen la capacidad y la responsabilidad” de desarrollarla y gestionarla por el bien común, además de garantizar que su desarrollo esté siempre bajo control humano y sirva al bienestar de la gente”.

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Mucha ceremonia y pocos acuerdos, de momento
Xi, que ha viajado a EE.UU. acompañado por la primera dama Peng Liuyan, fue recibido por Trump y su esposa, Melania Trump, en la base aérea de Andrews, en las afueras de Washington, con una alfombra de 30 metros y el sobrevuelo de aviones militares en un gesto de deferencia poco habitual en el mandatario estadounidense. La víspera, ambos participaron en varias reuniones y una cena de gala en la Casa Blanca, donde el mandatario estadounidense agasajó a su homólogo con una escultura de una águila calva (símbolo de EE.UU.) sobre un podio, que el propio Trump aseguro que él y Melania habían contribuido a diseñar. Xi se levantó de su asiento para aplaudir a su homólogo. Previamente, el presidente chino había anunciado que dos osos pandas gigantes llegarían en los próximos días al zoo de Atlanta (Georgia, EE.UU.), como “emisarios de la amistad”.
Este viernes, último día del viaje, Trump ha invitado a Xi y Peng a tomar un té en la Casa Blanca con Melania y después se trasladarán a los Archivos Nacionales, donde se encuentra la Declaración de Independencia de EE.UU., en Washington para ver los documentos fundacionales del país norteamericano.
Al comienzo de ese té y con la prensa delante, Xi ha agradecido a Trump todo lo que ha hecho por él y su esposa. “Todo se ha hecho al máximo nivel de perfección y hay un pensamiento en cada detalle y ha sido muy eficiente”. Ha agregado que durante esta visita han acordado “dar más sustancia” a la relación “constructiva de estabilidad estratégica” que EE.UU. y China acordaron tener durante la visita de Trump a Pekín en mayo pasado. Xi ha subrayado que esa relación estará basada en “el respeto, la justicia y la reciprocidad” y por ello ha asegurado que de aquí en adelante será “más brillante”. Xi ha recordado que volverá a verse otras dos veces con Trump este año: en la reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), prevista para los días 18 y 19 de noviembre en la ciudad china de Shenzhen y en la cumbre del G20, que este año se celebrará en Miami del 14 al 15 de diciembre.
Trump, por su parte, ha afirmado que los agricultores de EE.UU. van a ser “muy felices” con “todas las cosas tan positivas que van a ocurrir y ha remarcado que durante este viaje de Xi se han hecho “logros tremendos”.
Pese a las palabras de buena voluntad de Trump y Xi, `por el momento ninguna de las dos partes ha informado de grandes acuerdos sobre las materias que han abordado en sus encuentros, como el comercio, la IA, las tierras raras, Taiwán o la guerra en Irán.
Diferencias sobre Irán
De hecho, aparentemente se ha producido alguna fricción, como ha revelado el embajador de EE.UU. en China, David Perdue, en una entrevista con la cadena estadounidense CNBC, donde ha dicho que Trump le ha dejado claro a Xi que la ayuda de China a Irán es “inaceptable”. “Les dejamos muy claro hace unas semanas, sabe, que cualquier ayuda que den a Irán tanto si es directa como indirecta, tanto si es de inteligencia como si es de componentes o equipos militares, es complemente inaceptable. El presidente Trump lo dejó muy claro de nuevo ayer. Esto es un clamor constante”, ha apuntado Perdue, quien, no obstante, ha afirmado que los dos líderes están comenzando a desarrollar una “relación en cierta manera de confianza” y están trabajando para resolver los problemas. “Esta fue una conversación muy franca y abierta, y siempre que hablan, creo que vemos un nivel diferente de intimidad sobre estos asuntos complicados con los que tratan”.
EE.UU. inició a finales de febrero con una ofensiva ayudado por Israel una guerra contra Irán, que mantiene cerrado el estrecho de Ormuz, vital para el comercio mundial, que ha disparado los precios de la energía. Esto ha elevado la inflación en EE.UU. con unas elecciones de medio mandato en noviembre, donde las últimas encuestas dan desventaja a los republicanos frente a los demócratas. China respalda tanto económica como de forma logística a la República Islámica, aunque trata de mantener una postura formal de equilibro para evitar una confrontación directa con Washington.
Se trata de la primera visita de Xi a la Casa Blanca después de que lo hiciera en 2015 durante el mandato del demócrata Barack Obama.

