A Lamine Yamal, sus 19 años le han dado, de momento, para mucho. Tanto que sus reflexiones muestran una madurez, en ocasiones, impropia de alguien tanto joven que se está abriendo camino en un mundo tan dimensionado como el fútbol. El mismo día que debía jugar contra Inglaterra en la Nations League, el delantero azulgrana reveló a ‘The Guardian’muchos de sus pensamientos y también una confidencia; qué le dijo a Messi cuando terminó la final del Mundial 2026 en la que se proclamó campeón
“Le di las gracias por todo lo que ha dado al fútbol. No hago las cosas por quedar bien en la foto, eso venía de dentro”, explicó en la extensa entrevista. Y es que el encanta jugar. “No juego por dinero , juego porque me gusta”. Lo argumenta. Los jugadores que se obsesionan con los goles o las asistencias no disfrutan. Yo juego por la diversión, para driblar, para jugar de un toque, de dos, para hacer que un compañero que no ha marcado, marque. Por la felicidad, genial”
Los triunfos dan la felicidad. Lamine ha ganado mucho pero también sabe que la moneda tiene un reverso. “Mi familia estaba tan feliz! El problema es que no saben lo que es perder. Voy a la Eurocopa y gano. Voy al Mundial y lo gano. Parece fácil. Pensé: ‘Cuando no gane pensarán que soy horrible”, comentó en la conversación con el diario inglés.
El extremo conquistó la Eurocopa con 16 años y el Mundial, con 18. Ahora, puede ganar el Balón de Oro con 19 y convertirse en el más joven en llevarse este galardón. “No es solo este año que estoy a un nivel de ganarlo, ya hace más tiempo. Todo el mundo lo sabe, saben que soy diferencial. Creo que la gente pensará: ‘Lamine tiene 19 años y lo ganará en algún momento, así que digamos otro…’ Yo sólo tengo que ganar, ganar y ganar”. . Llego a casa y digo: “Me lo he pasado genial. Si todos los jugadores hicieran eso, lo disfrutaríamos mucho más.”
Ser ambicioso no es mala señal. Aunque el éxito se ha encaprichado de él en plena juventud, no presume de ello. “Nunca diré: ‘¿Quién eres tú? Yo he ganado el Mundial.’ Sólo lo harían personas estúpidas. “Solo mi círculo más cercano sabe lo que pienso y cómo soy. La gente no tiene ni idea. Crecí en un barrio donde cuanto menos sabe la gente de ti, más feliz eres y más tranquila es tu vida”.
Es futbolista y sabe lo que eso conlleva. “Me gustaría vivir en paz, una cosa normal. publico algo, debo saber que puedo afrontar lo que venga. Al principio me molestaba leer cosas porque no lo entendía. Pero ahora ya no me afecta”. Ni eso ni la presión. “Me gusta salir al campo cuando se espera mucho de mí”.
Desgranó con meticulosidad esa forma de entender cada instante. “En el Mundial, se oía, se sentía: cuando recibía el balón, se ponían de pie, uno tras otro, a lo largo de toda la grada. Como si dijeran: ‘A ver si este chico es tan bueno como dicen’. En el Camp Nou, la gente sabe que voy a ir a por todas. Esa sensación, esa expectativa, es algo que solo se puede experimentar en el deporte, siendo un jugador como yo”.
El Barça le ha aportado mucho en la vida. Más de lo que muchos aficionados pueden llegar a pensar. “Me dio control, comprensión, inteligencia. En el parque no hay inteligencia, vas contra el oponente y luego vuelves atrás. Yo eso lo tengo. Si no hubiera venido de dónde vengo y no hubiera estado en la Masia, no sería como soy”.

