En lo que va del 2026, el trabajo subordinado con prestaciones se ha reducido en 370,159 puestos, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Aunque en agosto el renglón registró un incremento de 774,840 personas ocupadas, abarca a una población menor que en diciembre de 2025, lo que significa que en el acumulado anual no ha logrado crecer.
Por otra parte, el trabajo sin prestaciones registra un crecimiento acumulado de 205,788 personas entre diciembre y agosto. Pese a la reducción mensual de 487,116 plazas, sigue concentrando a una población mayor que en el cierre del 2025.
Este comportamiento se presenta en un entorno en el que el trabajo subordinado también muestra un déficit de 161,036 puestos, lo que sugiere un cambio de composición en el empleo asalariado.
El contexto de crecimiento de informalidad podría incidir en este fenómeno. Si bien el trabajo informal se redujo en 734,097 ocupados en agosto, aún abarca a 420,168 personas más que en diciembre, esto también se refleja en una tasa de informalidad(55%) de 0.4 puntos porcentuales por arriba del nivel observado en el último mes del 2025.
“El comportamiento de la informalidad a lo largo de 2026también refleja una presión persistente sobre la capacidad del mercado laboral para absorber a la población que busca incorporarse o mantenerse ocupada. Aunque agosto registra una reducción respecto al máximo observado en julio, el nivel continúa por encima del registrado al inicio del año”, afirma Beatriz Robles, directora de Operaciones de Manpower México.
De acuerdo con el estudio Tendencias Horizonte de Talento 2026-2030 de Adecco Group, el trabajo informal, caracterizado por la ausencia de prestaciones laborales, no sólo afecta en el presente a las personas, también implica una desprotección a futuro.
“La informalidad crea un ciclo de vulnerabilidad. Los trabajadores informales carecen de acceso a créditos de vivienda (INFONAVIT), ahorro para el retiro (AFORE) y protección legal contra el despido injustificado”, se destaca en el informe.
La tasa de ocupación en el sector informal, que abarca únicamente a quienes se emplean en unidades económicas informales, registró una disminución mensual de 0.8 puntos porcentuales en agosto y se ubicó en 30.3%; sin embargo, en julio alcanzó un máximo histórico (31.1%).
La cercanía que aún tiene el indicador con su cifra récord refleja que “la búsqueda de empleo se está desplazando hacia unidades económicas que son estructuralmente menos productivas”, considera Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.
Informalidad podría elevarse
Para el resto del año el panorama de empleo formal no es alentador, opina Gabriela Siller, principalmente por el incremento de costo laboral por reformas legislativas y el incremento al salario mínimo.
“Hacia adelante, los ajustes al salario mínimo y la reforma a la jornada laboral añaden presión sobre los costos del sector formal, particularmente en entidades donde una alta proporción de la fuerza laboral percibe hasta dos salarios mínimos. Sin un repunte previo en la productividad y en la inversión, el riesgo para el resto de 2026 es que las empresas opten por reducir la contratación formal, consolidando a la informalidad como el principal freno para el crecimiento del país”, apunta la especialista.
En julio pasado, Coparmex alertó sobre la pérdida de dinamismo del empleo formal, de acuerdo con datos de la organización patronal, aunque el 62.8% de las empresas planea crecer, sólo 39.5% considera que es un buen momento para invertir, esto se debe a preocupaciones en torno a la incertidumbre económica, la inseguridad y la incertidumbre política.

