Ciudad de México.- La inseguridad en las carreteras del país ha obligado a transportistas a modificar sus rutinas de trabajo ante el riesgo de asaltos, secuestros y ataques armados, al grado de evitar detenerse durante sus recorridos y priorizar llegar cuanto antes a su destino.
De acuerdo con testimonios recabados por la agencia EFE, grupos delictivos utilizan distintos métodos para obligar a los operadores a detenerse, incluso mediante impactos contra las unidades en movimiento para posteriormente someter a los conductores y apoderarse de los vehículos o de la carga.
La Asociación Nacional Transportista (ANTAC) estima que diariamente se registran entre 30 y 40 robos a transportistas en el país y que más del 70 por ciento de estos hechos se cometen con violencia.
Los estados de México, Puebla y Guanajuato concentran cerca de la mitad de los casos reportados, lo que los mantiene entre los puntos de mayor preocupación para el sector.
Ante esta situación, el Gobierno federal puso en marcha el plan “Cero Robos”, con mayor presencia de fuerzas de seguridad en corredores como México-Puebla, México-Querétaro y Culiacán-Mazatlán, donde se desplegaron más de mil 180 elementos.
Sin embargo, representantes del sector consideran que las acciones siguen siendo insuficientes y han advertido además sobre casos de extorsión y abuso de autoridad que se suman a los riesgos provocados por la delincuencia.
La inseguridad también ha impactado la disponibilidad de operadores, ya que algunos conductores han optado por abandonar la actividad debido a las condiciones de riesgo que enfrentan diariamente.
Como medidas de protección, los transportistas han recurrido al uso de sistemas GPS, botones de pánico y redes de comunicación entre operadores para alertarse sobre posibles incidentes durante sus trayectos.
