Francia vive desde hace una semana unas importantes movilizaciones estudiantiles para exigir mejoras educativas, seguidas sobre todo por los estudiantes de secundaria de los liceos (institutos), pero que se han extendido también a la Universidad y han obligado al Gobierno a intervenir.
Las protestas se han extendido desde París a varias ciudades del país y se han intensificado este jueves, con enfrentamientos con la Policía, bloqueos de centros educativos y quema de mobiliario urbano. Hay casi 2.000 detenidos, según el Ministerio de Interior.
Los estudiantes se quejan por la falta de profesores; exigen la mejora de las condiciones en los centros; acabar con la supresión de puestos universitarios; y revertir el recorte de becas, entre otras reivindicaciones.
El Gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu ha afirmado que la protesta ya no es legítima, sino que ha adquirido “características de una situación de violencia urbana“, informa Efe.
Bloqueo de centros y enfrentamientos con la Policía
La movilización estudiantil comenzó la pasada semana en la región de París y se ha ido extendiendo por todo el país.
“Protestamos contra las aulas masificadas, contra este Gobierno que (…) no invierte en calefacción, aire acondicionado ni en los salarios de nuestros profesores”, ha declarado a la agencia Afp Maëlle, una estudiante de 16 años de Caen (noreste).
“Los jóvenes tenemos que protestar para que nos escuchen; no nos queda otra opción”, ha afirmado Lola, estudiante de décimo grado, frente a un instituto bloqueado en Rennes (oeste).
En Lyon, Lille o Pantin (a las afueras de París) ha habido incidentes como la quema de contenedores y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. En Nantes se ha registrado un incendio supuestamente intencionado en un instituto.
En Marsella (sur de Francia), la segunda ciudad más grande del país, un director de instituto y el subdirector han sido rociados con gasolina, según ha informado la autoridad educativa regional; los bomberos han sido atacados cuando respondían a otro incendio y un equipo de televisión ha sido también agredido.

Contenedores quemados y un manifestante con vallas en Lille, norte de Francia, durante las protestas estudiantiles, el 1 de octubre de 2026. Sameer AL-DOUMY / AFP
En Brest o Burdeos ha habido manifestaciones en las que no se ha informado de incidentes.
En total ha habido 1.027 centros educativos afectados en toda Francia.
La Policía ha respondido con cargas y gas lacrimógeno. El Ministerio de Interior ha informado de que hay 1.949 detenidos y 284 agentes de policía y gendarmes heridos.
Decenas de centros educativos permanecerán cerrados el viernes por precaución y se impartirán clases a distancia.
El Gobierno habla de “violencia urbana”
El primer ministro francés ha movilizado al Gobierno para frenar las protestas. Lecornu ha reunido a su gabinete de crisis y ha pedido que los prefectos (delegados del Gobierno) estén disponibles para gestionar la situación en cada localidad.
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, ha hablado con los 36 fiscales generales del país y, según informan los medios franceses, ha pedido una “respuesta penal firme”.
No obstante, el ministro de Educación, Édouard Geffray, recibirá a representantes de los sindicatos de estudiantes, padres, docentes y otros miembros de la comunidad escolar para intentar calmar los ánimos.
El Gobierno de centro-derecha ha acusado a La Francia Insumisa (LFI, el partido de Jean-Luc Mélenchon, situado a la izquierda) y a grupos de ultraizquierda de estar detrás de las protestas.
Tanto Mélenchon con el principal sindicato estudiantil, la Union Syndicale Lycéenne (USL), lo han negado, aunque el líder de LFI, candidato a las elecciones presidenciales que se celebran dentro de siete meses, sí ha mostrado su apoyo a los estudiantes.
Según un sondeo de Odoxa-Backbone para el diario Le Figaro, el 62 % de los franceses consideran que la movilización de los liceos está justificada.

