Más allá de la racha de imbatibilidad de la selección española –son ya 43 partidos oficiales consecutivos sin perder–, la Roja se ha convertido en una auténtica máquina de ganar. Desde el empate en aquel partido inaugural del Mundial ante Cabo Verde, el equipo de Luis de la Fuente encadena once victorias consecutivas: siete que le llevaron a conquistar la Copa del Mundo y otras cuatro en esta primera ventana de la Nations League, con desplazamientos tan importantes y exigentes como el de Wembley o el de Split. Además son 26 goles a favor y tan solo seis en contra.
Ahora, la racha quedá en ‘stand-by’ y para prolongarla deberán esperar a noviembre, cuando España afrontará sus dos próximos compromisos, también de Nations League, y deberá certificar la primera plaza del grupo.
El primero será en Praga el día 12 de noviembre ante una República Checa que todavía no ha sumado ningún punto en lo que va de Nations League. Después llegará el gran duelo en el Metropolitano, el 15 del citado mes, ante Inglaterra y donde todo apunta que se jugará el liderato definitivo del grupo.
El objetivo no es otro que alargar la racha y acabar primero para evitar así a otros grandes rivales para los cuartos, que se jugarán a finales de marzo