El RCD Espanyol vivió su noche más negra con Manolo González en el banquillo. Precisamente en el partido en el que el míster fue homenajeado por su centenario al frente del primer equipo, los pericos mostraron su peor cara y se vieron claramente superados por un Elche que llegaba como colista a Cornellà-El Prat y que logró su primera victoria de la temporada pese a haber jugado con uno menos desde el minuto 5 (1-3).
“Pedir disculpas a la afición”
“Hemos hecho el peor partido desde que estoy en el Espanyol y no hay más que decir”, reconoció Manolo antes de “pedir disculpas a la afición”. El problema es que llueve sobre mojado. La siempre exigente hinchada blanquiazul no olvida las 18 jornadas consecutivas sin ganar del pasado curso y, pese a los brotes verdes que se vieron en los triunfos sobre Levante, en la ya lejana fecha inaugural (3-0), y Osasuna, en El Sadar (0-2), acabó estallando tras cosechar dos derrotas en cuatro días.
Ante el Rayo, en Butarque, el Espanyol salió sin intensidad y se fue al descanso perdiendo por un todavía corto 2-0, aunque al menos reaccionó tras el paso por vestuarios. Para morir en la orilla, sí, pero reaccionó. Ante el Elche, ni eso. Los de Martín Anselmi apenas sufrieron atrás (el gol perico fue en propia meta) y, lo más preocupante, camparon a sus anchas a la espalda de la zaga local pese a su inferioridad numérica.
“No estamos preparados para defender y es algo que yo, como entrenador, un equipo mío no se ha permitido nunca. La estoy cagando aquí”, lamentó Manolo, consciente de que “no le podemos pedir a la afición que no esté cabreada, no tiene sentido. Cuando tú provocas la situación lo que tienes que hacer es revertirla”, zanjó.
En la misma línea se mostró Edu Expósito, quien una vez más salió a dar la cara tras un descalabro del Espanyol. “El otro día la primera parte fue muy mala. Hoy el partido, en general, ha sido muy malo. No queda otra que seguir trabajando, levantar esto y hacer mucha autocrítica”, valoró el cuarto capitán, sabedor de lo volátil que es mundo del fútbol.
“En Pamplona éramos los mejores, ahora somos los peores. Ahora somos muy malos y todo el mundo está enfadado. Nosotros también, porque nos hemos dado el nivel y entiendo la crispación de la gente. Pero no es momento de señalar a nadie, sino de que el equipo se haga fuerte y mirar hacia adelante”, manifestó Edu. En el horizonte, un largo parón de 20 días.

