
Salvador Guerrero Chiprés, director del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México, reporta que la dependencia ha recibido 19 mil 933 reportes relacionados con amenazas, intentos, tentativas o fallecimientos por suicidio entre el 1 de enero de 2023 y el 1 de septiembre de 2026.
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora este 10 de septiembre, el funcionario capitalino destacó la capacidad preventiva y de atención del C5 mediante sus distintas líneas de emergencia, particularmente el 911, y llamó a fortalecer la participación comunitaria para identificar oportunamente situaciones de riesgo.
De acuerdo a las cifras registradas por la institución durante 2023 se reportaron 2 mil 237 amenazas de suicidio; en 2024 fueron 2 mil 231; en 2025, mil 992, y en lo que va de 2026 se contabilizan mil 368. Al realizar la comparación de períodos equivalentes, se observa una reducción de 38.8%.
En cuanto a los intentos de suicidio, se registraron 3 mil 672 casos en 2023, 3 mil 199 en 2024, 3 mil 51 en 2025 y 2 mil 023 durante el periodo correspondiente de 2026. La comparación de los mismos periodos representa una disminución de 44.9%.
Sobre suicidios consumados, se reportaron 46 casos en 2023, 37 en 2024 y 35 en 2025. Para 2026 todavía no se cuenta con la cifra consolidada anual, pero hasta ahora se contabilizan 33 casos.
Guerrero Chipres subrayó, que aunque la Ciudad de México se ubique en el lugar numero 29 de las entidades del país en la prevalencia del suicidio, no se deben disminuir los esuerzos para prevenirlo.
El llamado se produce ante un cambio en los grupos que requieren especial atención. Tradicionalmente la prevención se había concentrado, entre otros sectores, en adultos mayores y personas que enfrentaban procesos de duelo, actualmente existe preocupación en menores de 15 años y personas jóvenes por el aumento de situaciones de depresión profunda, tentativa suicida y suicidio.
Los registros del C5 muestran que el 51% de las amenazas o tentativas se relacionan con la ingesta de pastillas o sustancias; 30% corresponde a autolesiones; 7% a suspensión desde techos o árboles; y 4% a arrojarse al vacío.
También se reportaron casos relacionados con inhalación de gases o sustancias químicas y con arrojarse frente a vehículos en movimiento, aunque estos representan porcentajes menores.
El análisis de los reportes señala que las 20:00 horas concentran el mayor número de casos y que el lunes es el día con más registros, seguido por el miércoles. Del total agrupado de amenazas, tentativas y casos consumados, 57% corresponde a mujeres.
Como parte de las acciones preventivas, se hizo la connotación a reconocer señales que pueden indicar que una persona atraviesa una situación de riesgo como expresiones de desesperanza, deseos de desaparecer o sentirse una carga; aislamiento social repentino; abandono de actividades habituales; cambios drásticos en el estado de ánimo, sueño o alimentación; irritabilidad constante y dificultad para controlar las emociones.
También se considera importante prestar atención a comportamientos como despedidas inusuales o comenzar a regalar pertenencias sin una razón aparente.
C5, Locatel y otras líneas participan en la atención
Las autoridades señalaron que la atención se articula mediante diferentes canales, entre ellos el 911, Locatel y otras líneas de emergencia y denuncia.
También existe coordinación con el Consejo Ciudadano para la Justicia de la Ciudad de México, que cuenta con experiencia en la atención e inhibición de situaciones de riesgo suicida.
A estas acciones se suman programas y espacios de atención en materia de salud mental, así como actividades en escuelas, parques, mercados y estaciones del Metro.
Las autoridades insistieron en que la prevención del suicidio requiere la participación de la sociedad y exhortaron a reportar oportunamente cualquier señal de alerta que pueda ayudar a intervenir antes de que una amenaza o intento se concrete.
El mensaje central, señalaron, es que el suicidio puede prevenirse mediante la identificación temprana de señales de riesgo, la atención profesional y la colaboración entre instituciones, familias y comunidad.

